Cómo actualizar a Ubuntu 26.10 desde 26.04 LTS

actualizar a ubuntu

Ubuntu 26.10 «Stonking Stingray» ya está disponible y, como sucede cada vez que Canonical publica una nueva versión de su distribución, vuelve a surgir la misma pregunta: ¿merece la pena actualizar Ubuntu 26.04 LTS a Ubuntu 26.10 o es mejor esperar?

Después de tantos años trabajando con Linux, administrando servidores y resolviendo problemas relacionados con actualizaciones del sistema operativo, tengo bastante clara mi postura: no siempre tener instalada la versión más reciente significa que estemos tomando la mejor decisión.

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Ubuntu 26.10 se lanzó oficialmente el 15 de octubre de 2026, incorporando novedades como GNOME 51, el kernel Linux 7.3 y diferentes mejoras relacionadas con la seguridad, el rendimiento y la compatibilidad con hardware moderno.

No voy a negar que algunas de estas novedades resultan interesantes. Personalmente, siempre me gusta conocer qué cambia con cada versión de Ubuntu y comprobar si esas mejoras realmente merecen la pena.

Sin embargo, una cosa es experimentar con una distribución Linux en nuestro ordenador personal y otra bastante diferente es actualizar un servidor que aloja páginas web, bases de datos o aplicaciones importantes.

La buena noticia es que podemos actualizar Ubuntu 26.04 LTS a Ubuntu 26.10 sin reinstalar el sistema operativo desde cero, utilizando las herramientas oficiales de Canonical.

En esta guía voy a explicar cómo realizar la actualización desde la terminal o mediante la interfaz gráfica, qué precauciones debemos tomar, cómo solucionar los problemas más frecuentes y, sobre todo, cuándo considero que merece la pena abandonar una versión LTS.

Resumen del Artículo ocultar

¿Merece la pena actualizar de Ubuntu 26.04 LTS a Ubuntu 26.10?

Antes de empezar a ejecutar comandos, creo que conviene responder a una pregunta: ¿qué vamos a ganar realmente con la actualización?

Ubuntu 26.04 LTS, conocida como «Resolute Raccoon», se publicó en abril de 2026 como una versión de soporte prolongado. Su objetivo es proporcionar una base estable, con mantenimiento y actualizaciones de seguridad durante varios años.

Ubuntu 26.10, por el contrario, es una versión intermedia. Esto significa que incorpora novedades más recientes, pero también tiene un ciclo de mantenimiento considerablemente más corto.

Ambas opciones son perfectamente válidas, aunque están pensadas para necesidades diferentes.

Principales novedades de Ubuntu 26.10 Stonking Stingray

Ubuntu 26.10 incorpora varias mejoras respecto a Ubuntu 26.04 LTS.

Entre las más destacadas encontramos:

  • GNOME 51: una nueva versión del entorno de escritorio con mejoras en diferentes componentes y en la experiencia de usuario.
  • Kernel Linux 7.3: incorpora cambios relacionados con el soporte de hardware, controladores y funcionamiento interno del sistema.
  • Coreutils basadas en Rust: completa la transición de herramientas esenciales del sistema hacia implementaciones desarrolladas en Rust.
  • Mejoras de seguridad: incluye avances relacionados con el cifrado de disco, la protección del sistema y la firma de paquetes preparada para criptografía poscuántica.
  • Mayor compatibilidad con hardware reciente: especialmente interesante para quienes utilizan ordenadores con componentes modernos.
  • Novedades en aplicaciones y entorno de escritorio: diferentes componentes reciben actualizaciones y correcciones.

Uno de los cambios técnicos que considero especialmente interesante es la adopción completa de las herramientas básicas del sistema escritas en Rust.

Hablamos de utilidades que utilizamos constantemente en Linux, como cp, mv y rm. Aunque su funcionamiento habitual busca mantenerse compatible, este tipo de cambios merece una revisión cuando tenemos scripts de administración que dependen de comportamientos muy concretos.

En mi caso, este es precisamente uno de los motivos por los que me gusta conocer las novedades antes de incorporarlas a sistemas importantes.

Una mejora técnica puede ser positiva y, aun así, requerir que adaptemos algunas herramientas que llevamos años utilizando.

Diferencias entre Ubuntu 26.04 LTS y Ubuntu 26.10

La principal diferencia no está solamente en las novedades, sino en el tiempo durante el cual cada versión recibirá mantenimiento.

CaracterísticaUbuntu 26.04 LTSUbuntu 26.10
NombreResolute RaccoonStonking Stingray
LanzamientoAbril de 2026Octubre de 2026
Tipo de versiónLTSIntermedia
Soporte estándar5 años9 meses
Fin de soporte estándarAbril de 2031Julio de 2027
Entorno de escritorioGNOME 50GNOME 51
KernelSerie anteriorLinux 7.3
Perfil recomendadoEstabilidad y mantenimiento prolongadoAcceso anticipado a novedades

Una de las grandes ventajas de Ubuntu 26.04 LTS es que podemos mantenerla durante años sin necesidad de cambiar constantemente de versión.

En cambio, si actualizamos a Ubuntu 26.10, tendremos que planificar nuevas migraciones en un plazo mucho más corto.

Esto no significa que Ubuntu 26.10 sea una versión inestable por definición. Se trata de una versión final publicada oficialmente, pero con un período de mantenimiento inferior al de las versiones LTS.

Cuándo recomiendo actualizar y cuándo es mejor esperar

Si utilizamos Ubuntu en un ordenador personal, nos gusta probar nuevas tecnologías y necesitamos compatibilidad con hardware reciente, actualizar puede ser una decisión razonable.

También puede interesarnos si somos desarrolladores y queremos trabajar con versiones más actuales de determinadas herramientas.

En cambio, si Ubuntu 26.04 LTS funciona correctamente y no necesitamos ninguna característica específica de Ubuntu 26.10, tampoco tenemos motivos para precipitarnos.

Mi recomendación es valorar primero qué necesidad concreta resuelve la actualización.

En un equipo de pruebas probablemente optaría por instalar Ubuntu 26.10 para conocer sus novedades.

En un servidor de producción que funciona perfectamente con Ubuntu 26.04 LTS, sería bastante más conservador.

La estabilidad de un servidor no consiste únicamente en que el sistema arranque correctamente. También implica que sus servicios estén disponibles, que las aplicaciones funcionen y que podamos mantenerlo sin introducir riesgos innecesarios.

Qué debes comprobar antes de actualizar Ubuntu

Actualizar Ubuntu no suele ser especialmente complicado desde el punto de vista técnico. El propio sistema dispone de herramientas que automatizan gran parte del procedimiento.

Sin embargo, después de años administrando sistemas Linux, he comprobado que muchos problemas aparecen precisamente por no revisar determinados detalles antes de empezar.

El verdadero trabajo empieza antes de escribir el comando sudo do-release-upgrade.

Por eso recomiendo dedicar unos minutos a comprobar el estado del equipo y preparar un procedimiento de recuperación.

Comprobar la versión instalada y el espacio disponible

Lo primero es confirmar que realmente estamos utilizando Ubuntu 26.04 LTS.

Abrimos una terminal y ejecutamos:

lsb_release -a

También podemos consultar la información del sistema mediante:

cat /etc/os-release

En ambos casos debemos comprobar que la versión corresponde a Ubuntu 26.04 LTS.

A continuación, revisamos el espacio disponible:

df -h

Este comando muestra el espacio utilizado y disponible en los sistemas de archivos montados.

Conviene prestar especial atención a la partición raíz / y, si existe como partición independiente, a /boot.

La actualización necesita descargar numerosos paquetes, instalarlos y conservar temporalmente archivos utilizados durante el proceso.

No existe una cantidad de espacio libre válida para todos los equipos. Dependerá de los programas instalados, la distribución de las particiones y los paquetes que deban actualizarse.

Mi recomendación es contar con varios gigabytes libres y no empezar si estamos prácticamente al límite de capacidad.

También podemos comprobar el estado de los paquetes:

sudo apt update
sudo apt upgrade

Si se actualizan componentes importantes, especialmente el kernel, conviene reiniciar antes de iniciar el cambio de versión.

Realizar una copia de seguridad completa

Este es uno de los puntos en los que suelo insistir más.

Jamás recomendaría actualizar un servidor de producción sin disponer de una copia de seguridad completa y de un procedimiento de recuperación.

Y cuando hablo de copias de seguridad, no me refiero únicamente a guardar documentos, páginas web o bases de datos.

También debemos conservar las configuraciones y la información necesaria para recuperar el funcionamiento de los servicios.

En un ordenador personal recomiendo respaldar, como mínimo:

  • Documentos y archivos importantes.
  • Directorio personal y configuraciones necesarias.
  • Proyectos de desarrollo.
  • Claves y configuraciones de acceso.
  • Información de aplicaciones que no podamos recuperar fácilmente.

En servidores, además, conviene incluir:

  • Bases de datos.
  • Archivos de páginas web.
  • Configuraciones de Nginx o Apache.
  • Configuración de PHP y otros entornos de ejecución.
  • Certificados SSL/TLS y sus claves privadas.
  • Usuarios, permisos y tareas programadas.
  • Configuraciones de servicios y aplicaciones.
  • Información necesaria para recuperar contenedores y volúmenes persistentes.

Por ejemplo, podemos generar un archivo comprimido de determinadas configuraciones:

sudo tar -czpf /ruta/segura/etc-backup.tar.gz /etc

Este comando permite conservar una copia del directorio /etc, aunque no constituye por sí solo una copia de seguridad completa del servidor.

Debemos guardar el archivo en un destino seguro, preferiblemente externo, y protegerlo porque puede contener información sensible.

En máquinas virtuales también podemos utilizar snapshots, siempre que nuestra plataforma los admita.

Eso sí, un snapshot no sustituye automáticamente a una estrategia de copias de seguridad independiente. Especialmente cuando trabajamos con bases de datos, debemos comprobar que la copia es coherente y que realmente podremos restaurarla.

Revisar repositorios externos, controladores y compatibilidad

Muchas de las incidencias que he encontrado después de una actualización de Linux no están provocadas directamente por Ubuntu.

A veces el problema aparece porque utilizamos un repositorio externo que todavía no ofrece paquetes compatibles con la nueva versión.

Otras veces cambia una dependencia, una biblioteca o la versión de algún servicio utilizado por nuestras aplicaciones.

Podemos revisar los repositorios adicionales con:

ls /etc/apt/sources.list.d/

Para obtener más información sobre los orígenes configurados:

grep -RhsE '^(deb |URIs:)' \
/etc/apt/sources.list \
/etc/apt/sources.list.d/ 2>/dev/null

Este segundo comando es orientativo y permite localizar buena parte de las entradas habituales, aunque no sustituye una revisión manual de todos los archivos de configuración.

También podemos consultar los paquetes instalados:

apt list --installed

Antes de continuar, conviene identificar aplicaciones que dependan de repositorios externos, controladores propietarios o versiones específicas de bibliotecas.

Durante la actualización, Ubuntu puede deshabilitar temporalmente repositorios de terceros. Esto es normal, pero debemos comprobar después si siguen siendo compatibles antes de volver a habilitarlos.

Precauciones adicionales al actualizar Ubuntu Server

Si vamos a actualizar Ubuntu Server, especialmente mediante una conexión SSH, recomiendo extremar las precauciones.

En HostingTG trabajamos habitualmente con entornos Linux y sabemos que una actualización del sistema operativo puede afectar a servicios críticos.

Antes de empezar comprobaría:

  1. Que existe una copia de seguridad recuperable.
  2. Que disponemos de acceso a la consola del servidor si falla SSH.
  3. Que tenemos una ventana de mantenimiento adecuada.
  4. Que conocemos las versiones utilizadas por los servicios.
  5. Que hemos revisado los requisitos de compatibilidad.
  6. Que podemos restaurar el estado anterior si aparece un problema grave.

También revisaría el estado de los servicios:

systemctl --failed

Y guardaría un inventario de paquetes:

dpkg-query -W > paquetes-antes.txt

Si administramos el servidor de forma remota, conviene utilizar una consola fuera de banda o una herramienta como tmux para conservar nuestra sesión de administración. El actualizador de Ubuntu Server también incorpora mecanismos de recuperación de sesiones remotas, pero no debemos depender exclusivamente de ellos.

Siempre que sea posible, prefiero reproducir primero la actualización en una máquina virtual o un entorno de pruebas.

Puede parecer trabajo adicional, pero resulta mucho más sencillo detectar una incompatibilidad antes de actualizar que recuperar un servidor porque un servicio crítico ha dejado de funcionar.

Cómo actualizar Ubuntu 26.04 LTS a Ubuntu 26.10 desde la terminal

Una vez realizadas las comprobaciones, podemos comenzar con la actualización.

La terminal es uno de los métodos más directos para actualizar Ubuntu, tanto en ordenadores personales como en servidores.

El procedimiento consiste en actualizar los paquetes instalados, configurar el sistema para recibir versiones intermedias y ejecutar la herramienta oficial de actualización.

Es importante tener en cuenta que Ubuntu 26.10 debe estar habilitado como destino de actualización para nuestro equipo.

Aunque la nueva versión ya haya sido publicada, Canonical puede activar gradualmente las migraciones o retrasarlas si detecta determinados problemas.

Paso 1. Actualizar los paquetes de Ubuntu 26.04 LTS

Empezamos actualizando la información de los repositorios:

sudo apt update

Después instalamos las actualizaciones disponibles:

sudo apt upgrade

Podemos comprobar si existen paquetes retenidos:

apt-mark showhold

La presencia de paquetes retenidos no implica necesariamente un error, pero conviene saber por qué están en ese estado antes de continuar.

Si el sistema recomienda reiniciar, debemos hacerlo:

sudo reboot

Después del reinicio, comprobamos que el sistema funciona correctamente.

También podemos asegurarnos de disponer de las herramientas necesarias:

sudo apt install update-manager-core

Este paquete proporciona componentes de gestión de actualizaciones que pueden ser necesarios según la instalación.

Paso 2. Configurar las actualizaciones a versiones no LTS

Por defecto, una instalación LTS puede estar configurada para recibir únicamente notificaciones de nuevas versiones LTS.

Si queremos actualizar a Ubuntu 26.10, debemos permitir las versiones intermedias.

La configuración se encuentra en:

/etc/update-manager/release-upgrades

Podemos editarla con:

sudo nano /etc/update-manager/release-upgrades

Buscamos la opción:

Prompt=lts

Y la cambiamos por:

Prompt=normal

Guardamos los cambios con Ctrl + O, confirmamos con Enter y salimos del editor con Ctrl + X.

La diferencia entre ambas opciones es sencilla:

  • Prompt=lts: permite seguir la ruta de actualizaciones LTS.
  • Prompt=normal: permite recibir actualizaciones hacia versiones intermedias.

Este cambio no actualiza Ubuntu automáticamente. Solamente modifica qué tipos de versiones puede detectar el sistema.

Paso 3. Comprobar si Ubuntu 26.10 está disponible

Antes de iniciar la actualización, podemos comprobar si Ubuntu detecta una nueva versión:

sudo do-release-upgrade -c

La opción -c consulta si existe una actualización de distribución disponible.

Si Ubuntu 26.10 está habilitado para nuestro sistema, la herramienta debería identificarla.

En caso contrario, puede aparecer un mensaje similar a:

Checking for a new Ubuntu release
No new release found

Este resultado no significa necesariamente que hayamos configurado algo mal.

Puede indicar que todavía no se ha habilitado la migración para nuestro equipo o que existe alguna condición que impide ofrecerla.

Más adelante explicaré cómo revisar esta situación.

Paso 4. Ejecutar sudo do-release-upgrade

Si la actualización está disponible y hemos realizado todas las comprobaciones, podemos comenzar:

sudo do-release-upgrade

La herramienta analizará el sistema, consultará los paquetes necesarios y preparará la actualización.

Antes de efectuar cambios importantes, mostrará información sobre los paquetes que se instalarán, actualizarán o eliminarán.

Recomiendo leer detenidamente ese resumen antes de aceptar.

En ocasiones, durante una actualización aparecen preguntas relacionadas con archivos de configuración.

Por ejemplo, si hemos modificado manualmente la configuración de SSH, Nginx u otro servicio, el sistema puede preguntar si queremos conservar nuestro archivo o utilizar una versión nueva proporcionada por el paquete.

No existe una respuesta universal.

En servidores, sustituir sin revisar un archivo de configuración puede provocar que un servicio deje de funcionar como esperamos.

Por eso conviene comparar los cambios y decidir según el servicio afectado.

Durante el proceso también pueden deshabilitarse repositorios externos y eliminarse paquetes considerados obsoletos.

No debemos cerrar la terminal ni apagar el equipo mientras se están instalando paquetes.

El procedimiento puede tardar desde varias decenas de minutos hasta bastante más, dependiendo del hardware, la conexión y la cantidad de software instalado.

Paso 5. Reiniciar y comprobar la versión instalada

Cuando termine la actualización, Ubuntu solicitará reiniciar el equipo.

Podemos hacerlo desde la propia herramienta o, cuando esta lo indique, mediante:

sudo reboot

Después del reinicio, abrimos una terminal y comprobamos la versión instalada:

lsb_release -a

También podemos utilizar:

cat /etc/os-release

Si todo ha funcionado correctamente, debería aparecer Ubuntu 26.10.

Para comprobar el kernel que estamos utilizando:

uname -r

Conviene recordar que la versión exacta del kernel puede incluir revisiones y actualizaciones posteriores al lanzamiento.

Pero verificar la versión del sistema operativo es solamente el principio.

En un equipo de escritorio, todavía debemos comprobar que funcionan las aplicaciones, los dispositivos y los controladores.

En un servidor, debemos revisar además los servicios y las aplicaciones que dependen de él.

Cómo actualizar a Ubuntu 26.10 desde la interfaz gráfica

Si utilizamos Ubuntu Desktop y preferimos evitar la terminal durante el procedimiento principal, también podemos realizar la actualización mediante las herramientas gráficas del sistema.

Sin embargo, Ubuntu 26.04 introdujo un cambio que puede generar cierta confusión.

La aplicación tradicional «Software y actualizaciones» ya no se incluye necesariamente de forma predeterminada en las instalaciones de escritorio.

Esto no significa que Ubuntu haya eliminado la posibilidad de actualizar mediante una interfaz gráfica.

Simplemente puede ser necesario instalar previamente la herramienta que permite configurar las notificaciones.

Instalar Software y actualizaciones si no aparece

Si no encontramos la aplicación «Software y actualizaciones», podemos instalarla con:

sudo apt update
sudo apt install software-properties-gtk

Una vez instalada, buscamos la aplicación desde el menú de Ubuntu.

Este detalle resulta especialmente útil para quienes están acostumbrados a versiones anteriores, donde la herramienta ya aparecía instalada.

Activar las notificaciones para cualquier versión

Dentro de «Software y actualizaciones», accedemos a la pestaña de actualizaciones.

Buscamos la opción que permite elegir cuándo recibir notificaciones sobre nuevas versiones de Ubuntu.

Debemos seleccionar:

Para cualquier versión nueva.

De esta forma, Ubuntu podrá ofrecernos versiones intermedias como Ubuntu 26.10.

Si mantenemos seleccionada la opción de versiones con soporte a largo plazo, es normal que el sistema no nos proponga cambiar a una versión no LTS.

Guardamos la configuración y cerramos la aplicación.

Iniciar la actualización desde el escritorio

Una vez configuradas las notificaciones, abrimos el actualizador de software.

Podemos buscar «Actualizador de software» desde el menú de aplicaciones.

También podemos comprobar la disponibilidad desde una terminal:

update-manager -c

Cuando la actualización a Ubuntu 26.10 esté habilitada, el sistema podrá mostrar un aviso indicando que existe una nueva versión disponible.

Seguimos las instrucciones que aparecen en pantalla, revisamos los cambios y confirmamos la actualización.

Durante el procedimiento recomiendo mantener conectado el equipo a la corriente, utilizar una conexión estable y evitar ejecutar tareas importantes en paralelo.

El actualizador descargará los paquetes necesarios, realizará los cambios y solicitará reiniciar.

Si no aparece Ubuntu 26.10, no debemos asumir automáticamente que existe un fallo. Primero conviene revisar la configuración y el estado de disponibilidad de la actualización.

Qué hacer si Ubuntu 26.10 no aparece como actualización disponible

Uno de los problemas más habituales al intentar actualizar Ubuntu es que el sistema indique que no existe ninguna versión nueva.

Esto puede resultar desconcertante, especialmente si sabemos que Ubuntu 26.10 ya se ha publicado oficialmente.

Sin embargo, publicar una nueva versión y habilitar las actualizaciones desde versiones anteriores son procesos relacionados, pero diferentes.

Canonical puede retrasar o pausar temporalmente una ruta de migración cuando considera que existe algún problema que debe resolverse.

Solucionar el mensaje No new release found

Si ejecutamos:

sudo do-release-upgrade

Y obtenemos:

No new release found

Recomiendo comprobar lo siguiente:

  1. Que estamos utilizando Ubuntu 26.04 LTS.
  2. Que todos los paquetes disponibles están actualizados.
  3. Que hemos configurado Prompt=normal.
  4. Que disponemos de conexión a Internet.
  5. Que la ruta de actualización está habilitada oficialmente.
  6. Que no existe alguna incompatibilidad conocida con nuestra instalación.

Podemos volver a actualizar los repositorios:

sudo apt update
sudo apt upgrade

Y consultar de nuevo la disponibilidad:

sudo do-release-upgrade -c

Si la nueva versión continúa sin aparecer, mi recomendación es comprobar las notas oficiales y esperar a que la actualización se encuentre disponible para ese sistema.

No modificaría manualmente los repositorios para sustituir el nombre de Ubuntu 26.04 por el de Ubuntu 26.10.

Ese procedimiento puede provocar conflictos de dependencias y dejar el sistema en un estado difícil de recuperar.

Comprobar la configuración Prompt=normal

Podemos verificar rápidamente la configuración mediante:

grep '^Prompt=' /etc/update-manager/release-upgrades

El resultado esperado para recibir versiones intermedias es:

Prompt=normal

Si aparece Prompt=lts, el sistema seguirá la ruta correspondiente a las versiones LTS.

Podemos modificarlo utilizando el editor de texto, tal como expliqué anteriormente.

En cualquier caso, conviene recordar que cambiar Prompt=normal no obliga a Ubuntu a ofrecer inmediatamente una actualización.

Solamente permite que el sistema tenga en cuenta nuevas versiones intermedias cuando estén disponibles.

Por qué no conviene forzar la actualización con -d

En algunos tutoriales y conversaciones de usuarios podemos encontrar recomendaciones para ejecutar:

sudo do-release-upgrade -d

La opción -d permite buscar una versión de desarrollo. En determinadas circunstancias también puede detectar una versión final cuya ruta normal de actualización todavía no está habilitada.

Aunque esta posibilidad existe, no recomiendo utilizarla como procedimiento habitual.

Si Canonical todavía no ha habilitado la actualización normal, conviene averiguar el motivo.

Forzar la migración puede exponernos a problemas que todavía no se han resuelto.

En equipos de producción evitaría utilizar -d para saltarme una restricción de disponibilidad.

En un entorno de pruebas podemos evaluar procedimientos alternativos, siempre que entendamos sus implicaciones y dispongamos de una copia recuperable.

Pero si el objetivo es mantener un sistema fiable, prefiero seguir el procedimiento oficial y esperar cuando sea necesario.

Problemas habituales al actualizar Ubuntu 26.04 a 26.10

Aunque las herramientas de Ubuntu automatizan buena parte del proceso, ninguna actualización importante está completamente libre de riesgos.

Después de trabajar durante años con Linux, he aprendido que muchas incidencias aparecen precisamente en los componentes que no forman parte de una instalación estándar.

Repositorios externos, módulos del kernel, bibliotecas compartidas y aplicaciones que necesitan versiones concretas de determinados paquetes pueden complicar una migración.

Por eso, antes de actualizar, merece la pena identificar qué software depende realmente de nuestra versión de Ubuntu.

Repositorios PPA y paquetes incompatibles

Los repositorios PPA permiten instalar aplicaciones y versiones de software que no siempre están disponibles en los repositorios oficiales.

Son útiles, pero pueden convertirse en una fuente de problemas durante una actualización de distribución.

Por ejemplo, es posible que un repositorio compatible con Ubuntu 26.04 todavía no tenga paquetes preparados para Ubuntu 26.10.

Durante la migración, Ubuntu puede desactivar estos repositorios.

Después deberemos comprobar si existe una versión compatible antes de volver a utilizarlos.

No recomiendo reactivarlos todos automáticamente.

Primero debemos verificar que sus responsables ofrecen paquetes para Ubuntu 26.10 y que no entran en conflicto con las versiones oficiales.

También podemos comprobar el estado de APT:

sudo apt update

Si aparecen errores, debemos revisar qué repositorio los provoca.

Errores con dependencias, PHP y otros servicios

Este es uno de los aspectos que considero especialmente importantes en servidores.

Una actualización de Ubuntu puede introducir nuevas versiones de bibliotecas, intérpretes y servicios.

Y aunque esos cambios sean correctos desde el punto de vista del sistema operativo, nuestras aplicaciones pueden depender de versiones anteriores.

Imaginemos un servidor que aloja varias páginas web y utiliza una versión determinada de PHP.

Antes de actualizar debemos comprobar que sus aplicaciones, extensiones y módulos son compatibles con la versión que se instalará o con la configuración que permanecerá activa.

Podemos consultar la versión actual de PHP con:

php -v

También podemos revisar los módulos cargados:

php -m

Una vez completada la actualización, debemos comprobar que los servicios y aplicaciones siguen funcionando correctamente.

Por ejemplo:

systemctl status nginx

O, si utilizamos Apache:

systemctl status apache2

No debemos dar por hecho que un servicio funciona correctamente porque el sistema haya conseguido arrancar.

He comprobado en numerosas ocasiones que la disponibilidad del sistema operativo no garantiza por sí sola el funcionamiento de las aplicaciones alojadas.

Problemas de controladores, arranque y cifrado TPM

Ubuntu 26.10 incorpora cambios en el kernel, los controladores y algunos mecanismos de seguridad.

Por ese motivo, conviene revisar especialmente los equipos que utilizan controladores propietarios, configuraciones especiales de arranque o cifrado completo del disco.

Existe una limitación importante documentada por Canonical: los sistemas Ubuntu 26.04 LTS que utilizan cifrado completo de disco respaldado por TPM no podían actualizar directamente a Ubuntu 26.10 en el momento del lanzamiento.

Canonical ha indicado que pretende habilitar esta posibilidad durante el ciclo de vida de Ubuntu 26.10.

Si nuestro equipo utiliza este mecanismo, debemos comprobar el estado actualizado de la compatibilidad antes de intentar migrarlo.

Tampoco debemos modificar GRUB o la configuración del cifrado de manera improvisada.

En configuraciones basadas en TPM, determinados cambios pueden afectar al mecanismo utilizado para desbloquear el disco durante el arranque.

Las notas de Ubuntu 26.10 también documentan incidencias relacionadas con determinadas configuraciones de /boot, enlaces simbólicos antiguos y algunos dispositivos gráficos o inalámbricos.

Mi recomendación es revisar las incidencias conocidas de nuestra configuración concreta antes de iniciar el procedimiento.

Qué comprobar después de actualizar a Ubuntu 26.10

Una vez reiniciado el sistema, todavía quedan algunas comprobaciones importantes.

En un ordenador personal probablemente lo primero que haremos será abrir nuestras aplicaciones y comprobar que podemos trabajar con normalidad.

En un servidor prefiero seguir un procedimiento más ordenado, porque pueden existir problemas que no se detecten a simple vista.

Actualizar correctamente no significa únicamente que Ubuntu muestre la nueva versión.

También significa que los servicios siguen funcionando, las aplicaciones responden y no hemos introducido problemas de compatibilidad.

Verificar el kernel y los paquetes instalados

Empezamos comprobando la versión del sistema:

lsb_release -a

Después consultamos el kernel:

uname -r

También revisamos si existen paquetes pendientes:

sudo apt update
sudo apt upgrade

Conviene comprobar que APT no muestra errores y que los repositorios configurados son compatibles.

Si durante la actualización se desactivaron repositorios de terceros, debemos revisarlos individualmente.

También podemos ejecutar:

sudo apt autoremove

Pero recomiendo leer detenidamente la lista de paquetes que propone eliminar antes de confirmar.

No conviene borrar componentes importantes simplemente porque APT los considere innecesarios sin haber comprobado sus dependencias.

Revisar la red y los servicios con systemctl

En servidores, lo siguiente es comprobar el estado de los servicios.

Podemos empezar por:

systemctl --failed

Este comando muestra las unidades de systemd que se encuentran en estado de fallo.

También podemos revisar los mensajes de error del arranque actual:

journalctl -p err -b

Si utilizamos Nginx:

systemctl status nginx

Para Apache:

systemctl status apache2

Y si tenemos un servidor SSH:

systemctl status ssh

Además, debemos comprobar que las aplicaciones son accesibles desde el exterior y que las conexiones funcionan correctamente.

En HostingTG sabemos que una infraestructura debe evaluarse por el funcionamiento real de sus servicios, no solamente por el estado general del sistema operativo.

Comprobar aplicaciones, seguridad y copias de seguridad

Una vez verificado el sistema, recomiendo revisar las aplicaciones principales.

En un equipo personal podemos comprobar navegadores, herramientas de desarrollo, aplicaciones multimedia y dispositivos conectados.

En servidores conviene validar páginas web, paneles de administración, conexiones a bases de datos, certificados SSL/TLS y tareas programadas.

También debemos revisar las copias de seguridad.

No basta con que existiera una tarea de respaldo antes de actualizar. Tenemos que comprobar que sigue ejecutándose y que los archivos generados pueden recuperarse.

Finalmente, recomiendo consultar las actualizaciones disponibles y revisar periódicamente los avisos de seguridad correspondientes a Ubuntu 26.10.

Cómo volver a Ubuntu 26.04 LTS si algo sale mal

Una pregunta que suele aparecer cuando hablamos de actualizaciones importantes es si existe la posibilidad de volver a la versión anterior.

Y aquí conviene ser especialmente claro.

Ubuntu no ofrece un procedimiento general y oficialmente compatible para deshacer una actualización de distribución y regresar de Ubuntu 26.10 a Ubuntu 26.04 LTS mediante un simple comando.

La actualización modifica paquetes, dependencias, configuraciones y componentes del sistema.

Por eso, volver atrás no consiste simplemente en instalar versiones anteriores de algunos paquetes.

Si queremos disponer de una vía de recuperación fiable, debemos prepararla antes de actualizar.

Restaurar una copia de seguridad o snapshot

La opción más sencilla, cuando está disponible, consiste en restaurar una imagen completa del sistema o un snapshot realizado antes de la actualización.

Esto permite recuperar el estado anterior, siempre que la copia incluya los componentes necesarios y sea compatible con nuestra plataforma.

En máquinas virtuales, muchos sistemas de virtualización ofrecen herramientas para generar snapshots.

En servidores físicos podemos utilizar soluciones de copias de seguridad capaces de restaurar el sistema completo.

Es importante tener en cuenta que recuperar una copia antigua puede implicar perder los cambios realizados después de crearla.

Por eso debemos proteger también los datos que hayan cambiado durante ese período, especialmente en bases de datos y aplicaciones con actividad constante.

Cuándo es necesario reinstalar Ubuntu 26.04 LTS

Si no disponemos de una imagen recuperable, puede ser necesario reinstalar Ubuntu 26.04 LTS y restaurar posteriormente los datos y configuraciones.

En ese caso, el procedimiento general sería:

  1. Preparar el medio de instalación de Ubuntu 26.04 LTS.
  2. Identificar las particiones y los datos que debemos conservar.
  3. Realizar la instalación con las precauciones correspondientes.
  4. Restaurar los archivos y configuraciones respaldados.
  5. Reinstalar las aplicaciones necesarias.
  6. Comprobar que los servicios funcionan correctamente.

En un servidor con información importante no improvisaría este proceso.

Por eso insisto tanto en disponer de una estrategia de recuperación antes de actualizar.

Una copia de seguridad realmente útil es aquella que hemos comprobado que podemos restaurar.

Dudas de la comunidad

¿Puedo actualizar Ubuntu sin perder mis archivos?

Sí. El procedimiento oficial permite actualizar Ubuntu 26.04 LTS a Ubuntu 26.10 conservando normalmente los archivos personales y buena parte de la configuración del sistema.

Sin embargo, ninguna actualización está exenta de riesgos.

Un fallo de hardware, un problema durante la instalación o una incompatibilidad pueden provocar pérdida de datos.

Por eso recomiendo realizar una copia de seguridad antes de empezar, incluso cuando utilizamos un ordenador personal.

¿Cuánto tarda la actualización a Ubuntu 26.10?

Depende del hardware, la velocidad de conexión, el almacenamiento y la cantidad de paquetes instalados.

En algunos equipos puede completarse en menos de una hora, mientras que en otros puede necesitar bastante más tiempo.

No recomiendo iniciar el proceso cuando tenemos prisa o necesitamos utilizar inmediatamente el equipo.

En servidores, además, debemos reservar tiempo para comprobar que todos los servicios siguen funcionando.

¿Es recomendable Ubuntu 26.10 para servidores?

Depende del uso del servidor.

Ubuntu 26.10 puede resultar interesante en entornos de desarrollo, laboratorio y pruebas donde necesitamos funcionalidades recientes.

Sin embargo, para servidores de producción que requieren mantenimiento prolongado, normalmente recomiendo utilizar una versión LTS.

Ubuntu 26.04 LTS ofrece cinco años de soporte estándar, mientras que Ubuntu 26.10 solamente dispone de nueve meses.

Esto significa que utilizar versiones intermedias requiere planificar actualizaciones con mayor frecuencia.

¿Hasta cuándo tiene soporte Ubuntu 26.10?

Ubuntu 26.10, publicado el 15 de octubre de 2026, dispone de nueve meses de soporte estándar, hasta julio de 2027.

Una vez terminado ese período, será necesario haber migrado a una versión posterior compatible para continuar recibiendo mantenimiento ordinario.

En cambio, Ubuntu 26.04 LTS mantiene soporte estándar hasta abril de 2031.

Este es uno de los factores más importantes que debemos valorar antes de actualizar.

¿Se puede actualizar directamente desde Ubuntu 24.04 LTS?

No debemos utilizar el procedimiento de esta guía para intentar saltar directamente desde Ubuntu 24.04 LTS a Ubuntu 26.10.

Las actualizaciones de distribución deben seguir rutas compatibles.

Si utilizamos Ubuntu 24.04 LTS, lo habitual es actualizar primero a Ubuntu 26.04 LTS mediante la ruta oficial correspondiente.

Después, si necesitamos Ubuntu 26.10, podemos configurar las notificaciones de versiones intermedias y realizar la siguiente actualización cuando esté habilitada.

Es importante completar y verificar cada migración antes de comenzar la siguiente.

¿Actualizar a Ubuntu 26.10 o seguir con 26.04 LTS?

Actualizar Ubuntu 26.04 LTS a Ubuntu 26.10 es un procedimiento relativamente sencillo desde el punto de vista técnico.

En la mayoría de las instalaciones compatibles, basta con actualizar los paquetes, configurar las notificaciones para recibir versiones intermedias y ejecutar:

sudo do-release-upgrade

Pero, después de tantos años trabajando con servidores Linux, he aprendido que la dificultad de una actualización no siempre está en los comandos que ejecutamos.

A menudo está en todo lo que debemos revisar antes y comprobar después.

Ubuntu 26.10 incorpora novedades interesantes, especialmente en el escritorio, el kernel y la seguridad.

Si utilizamos un ordenador personal, disfrutamos probando nuevas tecnologías y queremos conocer las últimas mejoras, actualizar puede ser una buena decisión.

En cambio, si administramos un servidor que aloja páginas web, tiendas online, bases de datos o aplicaciones empresariales, considero que debemos actuar con más prudencia.

En HostingTG trabajamos habitualmente con infraestructuras Linux y tenemos muy presente que la estabilidad no consiste en utilizar siempre la versión más reciente.

Consiste en mantener sistemas seguros, fiables y capaces de prestar sus servicios correctamente.

Por eso, en un ordenador de pruebas probablemente elegiría Ubuntu 26.10; en un servidor de producción que funciona perfectamente con Ubuntu 26.04 LTS, preferiría esperar salvo que existiera una necesidad técnica concreta que justificase el cambio.

Eso no significa dejar de actualizar. Las actualizaciones de seguridad siguen siendo imprescindibles.

Simplemente debemos distinguir entre mantener nuestro sistema protegido y realizar una actualización completa de distribución.

Mi consejo sencillo: revisa la compatibilidad, prepara una copia de seguridad recuperable, consulta la documentación oficial y no actualices con prisas.

Porque lo verdaderamente importante no es presumir de tener instalada la última versión de Ubuntu, sino conseguir que nuestros sistemas sigan siendo seguros, estables y fiables.

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