LXQt 2.4 no llega con el ruido mediático de otros escritorios como GNOME o KDE Plasma, pero precisamente ahí está parte de su encanto. Es una actualización que no pretende reinventar nada y, sinceramente, creo que hace bien. La nueva versión del escritorio ligero basado en Qt viene con correcciones, limpieza de código y una colección de mejoras pequeñas repartidas por componentes clave como PCManFM-Qt, LXQt Panel, LXQt Powermanagement, LXQt Sessions, LXQt Runner y QTerminal.
Y esa es, seguramente, la mejor forma de entender LXQt 2.4: no como una versión pensada para impresionar en una captura de pantalla, sino como una actualización de consolidación. Una de esas que se notan más con el uso que leyendo el titular.
El proyecto mantiene intactos los requisitos de Qt, de modo que LXQt 2.4.0 sigue siendo compilable en Debian Trixie y derivadas, algo importante para quienes valoran estabilidad, ligereza y continuidad antes que grandes saltos técnicos.
En mi caso, lo que más valoro de esta versión es que LXQt sigue fiel a su filosofía: ser ligero, funcional y cada vez más moderno sin perder el control. No busca competir en efectos visuales ni en experiencias espectaculares, sino en algo mucho más práctico: que todo funcione mejor, especialmente en entornos donde cada recurso cuenta.
LXQt 2.4 llega sin hacer ruido, pero con cambios que importan
LXQt 2.4 es una versión discreta. No trae una revolución visual, no cambia por completo la experiencia del escritorio y no intenta venderse como “el gran salto” del entorno. Pero eso no significa que sea una actualización menor en el sentido práctico. Al contrario: muchas de sus mejoras apuntan justo a esos detalles que terminan definiendo si un escritorio resulta cómodo en el día a día.
El propio anuncio oficial resume esta versión como una entrega centrada principalmente en correcciones de errores y limpieza de código, aunque también añade mejoras útiles en varios componentes. Y ahí está la clave: LXQt 2.4 no quiere llamar la atención por cantidad de funciones nuevas, sino por pulir lo que ya existe.
Una actualización de consolidación, no de escaparate
Hay escritorios Linux que avanzan con grandes rediseños, cambios de flujo de trabajo o nuevas capas visuales. LXQt juega a otra cosa. Su apuesta sigue siendo la de un entorno gráfico ligero, modular, rápido y bastante directo. Esa personalidad no cambia en LXQt 2.4; más bien se refuerza.
En mi caso, LXQt 2.4 me transmite una idea clara: no es un escritorio que quiera impresionar a primera vista, sino convencer con el uso. Y eso, en un ecosistema donde muchos proyectos parecen obsesionados con innovar constantemente, casi se agradece.
La actualización toca partes muy concretas: el gestor de archivos PCManFM-Qt, el soporte de Wayland, la gestión de energía, el panel, las sesiones, las notificaciones, LXQt Runner y QTerminal. No son cambios espectaculares por separado, pero juntos hacen que el escritorio se sienta más coherente.
Por qué esta versión encaja tan bien con la filosofía de LXQt
LXQt siempre ha tenido una ventaja clara: no intenta ser todo para todos. Es un escritorio para quien quiere ligereza, control y una experiencia sencilla. Por eso LXQt 2.4 encaja tan bien con su propia filosofía. En lugar de añadir capas innecesarias, reduce fricción.
Esto se ve, por ejemplo, en la limpieza de opciones de LXQt Powermanagement, en el comportamiento más ordenado de Wayland o en el panel de volumen más cómodo. No son funciones para presumir, pero sí son mejoras que evitan pequeños tropiezos.
La comunidad también suele relacionar LXQt con distribuciones estables y equipos modestos. En Reddit, uno de los comentarios visibles destacaba precisamente la combinación de Debian + LXQt para hardware antiguo por su estabilidad y bajo consumo de recursos. Esa percepción no nace de la nada: LXQt tiene sentido cuando buscas que el sistema no se interponga.
Principales novedades de LXQt 2.4
LXQt 2.4 reparte sus novedades entre varios componentes. La lista no es enorme, pero sí bastante significativa si ya usas el escritorio o si estás valorando instalarlo en una distribución ligera.
| Componente | Novedad principal | Impacto real |
|---|---|---|
| PCManFM-Qt / LibFM-Qt | Mejoras en diálogos y escritorio Wayland | Menos fricción al guardar archivos y mejor comportamiento multimonitor |
| LXQt Powermanagement | Tiempos separados para corriente y batería | Más control en portátiles |
| LXQt Panel | Plugin de volumen horizontal | Gestión de audio más cómoda |
| LXQt Sessions | Separación entre sesiones X11 y Wayland | Configuración más limpia |
| LXQt Runner | Calculadora integrada más accesible | Lanzador más útil |
| Notificaciones | Menos ruido en modo No molestar | Experiencia más coherente |
| xdg-desktop-portal-lxqt | Nuevo portal de acceso | Mejor integración con estándares modernos |
| QTerminal / QTermWidget | Tema Nord, pestañas y búsqueda mejoradas | Terminal más agradable para trabajar |
Mejoras en PCManFM-Qt y el escritorio
PCManFM-Qt, el gestor de archivos de LXQt, recibe una mejora pequeña pero práctica: en el diálogo de guardar, el nombre base del archivo queda seleccionado automáticamente, lo que permite renombrarlo de inmediato. Es el típico detalle que no parece gran cosa hasta que lo usas varias veces al día.
También hay una mejora importante en Wayland: la visibilidad de los elementos del escritorio en configuraciones multimonitor es ahora más consistente, con ajustes diferenciados por monitor para ocultar elementos del escritorio. Esto es especialmente relevante porque Wayland ya no es una promesa lejana en Linux; cada vez más entornos tienen que adaptarse bien a él.
Más control en la gestión de energía
LXQt Powermanagement añade tiempos separados para apagar el monitor cuando el equipo está conectado a corriente o funcionando con batería. También elimina opciones innecesarias de los desplegables y reorganiza la interfaz para que resulte más clara.
A primera vista puede sonar básico, pero precisamente por eso es importante. Diferenciar el comportamiento energético según estés en batería o conectado a corriente es algo que debería estar bien resuelto en cualquier escritorio. En LXQt 2.4, esta mejora refuerza esa sensación de escritorio limpio, sin ruido y centrado en lo que importa.
Para portátiles modestos o equipos donde interesa cuidar el consumo, este cambio tiene mucho sentido. No convierte a LXQt en algo radicalmente distinto, pero sí lo hace más cómodo y lógico.
Cambios en el panel y el control de volumen
El panel también mejora. El plugin de volumen incorpora ahora un diseño horizontal, puede mostrar todos los dispositivos de audio disponibles y permite ajustar el volumen del dispositivo predeterminado con la rueda del ratón o el desplazamiento del touchpad sobre el icono del panel.
Este tipo de mejora define muy bien LXQt 2.4. No es una función llamativa, pero sí mejora una acción cotidiana. En el panel, el soporte para diseño horizontal en el control de volumen puede parecer algo menor, pero estos ajustes son los que realmente impactan en la experiencia real. Hacen que todo se sienta más natural.
LXQt Runner y notificaciones más coherentes
LXQt Runner también recibe una mejora pequeña: su calculadora integrada se activa ahora incluso cuando empiezas escribiendo un número, y no solo cuando usas el signo igual. Es un cambio sencillo, pero ayuda a que el lanzador se comporte de forma más intuitiva.
Las notificaciones, por su parte, son algo más limpias. Las notificaciones transitorias, como títulos de canciones o avisos similares, ya no se guardan cuando el modo “No molestar” está activo. De nuevo, la idea es clara: menos ruido, menos acumulación innecesaria y una experiencia más ordenada.
Wayland gana peso en LXQt 2.4
Uno de los puntos más interesantes de LXQt 2.4 es su avance en Wayland. No porque esta versión convierta a LXQt en el escritorio Wayland definitivo, sino porque muestra una dirección más madura. El proyecto está dando pasos para que la transición desde X11 sea más clara y menos improvisada.
En mi caso, este es uno de los cambios que más me parece interesante. No es solo una cuestión de compatibilidad, sino de coherencia. LXQt tenía margen para mejorar en Wayland y LXQt 2.4 empieza a ordenar mejor ese terreno.
Mejor comportamiento en configuraciones multimonitor
La mejora de PCManFM-Qt en Wayland afecta directamente a los escritorios con varios monitores. La visibilidad de los elementos del escritorio es ahora más consistente en configuraciones multimonitor, con ajustes separados para cada pantalla.
Esto importa más de lo que parece. En Linux, las configuraciones multimonitor pueden ser un punto delicado, especialmente cuando se combinan distintos tamaños, resoluciones o escalados. Que LXQt 2.4 mejore este comportamiento indica que el proyecto no se limita a “soportar Wayland”, sino que empieza a pulir casos de uso reales.
Sesiones de X11 y Wayland más separadas y ordenadas
LXQt 2.4 separa la configuración de las sesiones X11 y Wayland. Además, la parte correspondiente a Wayland solo aparece cuando lxqt-wayland-session está instalado.
Este detalle me parece especialmente acertado. Separar X11 y Wayland no es un cambio vistoso, pero sí una decisión técnica importante. Ayuda a evitar configuraciones confusas y apunta a un futuro más ordenado, menos “parcheado”.
También se añade la posibilidad de abrir el menú principal en Wayland mediante un atajo configurado en el compositor con lxqt-qdbus openmenu. No es una solución mágica, pero sí otra señal de avance.
xdg-desktop-portal-lxqt y una integración más moderna
LXQt 2.4 añade un portal de acceso en xdg-desktop-portal-lxqt, concretamente org.freedesktop.impl.portal.Access. Este tipo de cambios puede sonar muy técnico, pero es relevante para la integración con aplicaciones modernas, especialmente en un ecosistema Linux donde los portales son cada vez más importantes para permisos, aislamiento y compatibilidad.
En conjunto, Wayland es probablemente el apartado más estratégico de LXQt 2.4. No es el más vistoso, pero sí uno de los que mejor indica hacia dónde va el escritorio.
QTerminal también mejora: tema Nord, pestañas y búsquedas más cómodas
QTerminal es otra pieza importante de LXQt 2.4. Y tiene sentido: muchos usuarios que eligen LXQt valoran un entorno ligero, directo y cómodo para trabajar, y la terminal suele formar parte de ese flujo.
En esta versión, QTerminal y QTermWidget reciben varios retoques: mejora el comportamiento del nombre personalizado de las pestañas, se puede añadir un atajo para el botón de bloqueo del modo desplegable, se corrige la creación del archivo de marcadores con nuevos perfiles, se añade el tema Nord y se arreglan problemas relacionados con acciones de abrir/copiar enlaces y patrones de URL.
Pequeños cambios que se notan si usas mucho la terminal
El nuevo tema Nord es probablemente la novedad más visible de QTerminal, pero no la única interesante. También se implementa el resaltado de todas las coincidencias al buscar, junto con mejoras en el código de resaltado.
Esto no cambia el mundo, pero sí hace que trabajar en terminal sea más cómodo. Y al final, para muchos usuarios de LXQt, esa comodidad importa. No todo tiene que ser una gran función nueva; a veces basta con que buscar texto, moverse entre pestañas o abrir enlaces funcione un poco mejor.
Por qué QTerminal sigue encajando tan bien con LXQt
QTerminal representa bastante bien la filosofía de LXQt: es ligero, directo y suficientemente configurable sin convertirse en una aplicación pesada. Las mejoras de LXQt 2.4 refuerzan esa idea.
En mi caso, QTerminal me parece uno de esos componentes que no suelen ocupar titulares, pero que terminan influyendo mucho en la percepción del escritorio. Si usas la terminal a menudo, detalles como el resaltado más inteligente al buscar o el comportamiento mejorado de las pestañas hacen que la experiencia sea más fluida.
Y eso es justo lo que LXQt 2.4 hace en general: no intenta deslumbrar, pero sí reduce pequeñas incomodidades.
LXQt 2.4 frente a GNOME, KDE Plasma y XFCE
Comparar LXQt 2.4 con GNOME, KDE Plasma o XFCE tiene sentido, pero con matices. LXQt no juega exactamente en la misma liga que GNOME o KDE Plasma. Tampoco intenta ser un clon de XFCE. Su propuesta es más concreta: ofrecer un escritorio ligero, modular y basado en Qt.
GNOME prioriza una experiencia muy integrada y con una filosofía de uso marcada. KDE Plasma ofrece una cantidad enorme de funciones, personalización y potencia visual. XFCE sigue siendo una referencia clásica entre los escritorios ligeros. LXQt, por su parte, apuesta por una combinación distinta: ligereza, simplicidad, Qt y una sensación de control muy directa.
No compite por espectáculo, compite por ligereza y control
LXQt 2.4 no pretende competir en animaciones, efectos o grandes rediseños. Su terreno es otro: arrancar rápido, consumir poco, no molestar y dejar que el usuario haga lo que necesita.
Por eso esta versión encaja tan bien con quienes buscan un escritorio Linux sin florituras. No es que GNOME o KDE Plasma sean “peores”; simplemente responden a prioridades distintas. Si quieres una experiencia moderna, integrada y visualmente ambiciosa, probablemente mires hacia esos escritorios. Si quieres algo más ligero, directo y modular, LXQt sigue siendo una opción muy sólida.
En mi caso, lo que más agradezco de LXQt 2.4 es que no pierde su esencia por intentar parecerse a otros. Va paso a paso, consolidando su base y adaptándose a lo que viene, especialmente Wayland, sin dejar de ser LXQt.
¿Tiene sentido para equipos antiguos o modestos?
Sí, LXQt 2.4 sigue teniendo mucho sentido para equipos modestos, aunque conviene no simplificar demasiado. El rendimiento real dependerá de la distribución, los servicios activos, el hardware, los controladores y las aplicaciones que uses. Pero como entorno de escritorio, LXQt mantiene una propuesta muy atractiva para quienes quieren ahorrar recursos.
La conversación comunitaria alrededor de LXQt suele reforzar esta idea. La combinación de Debian + LXQt, por ejemplo, aparece habitualmente como una opción interesante para hardware antiguo por estabilidad y bajo consumo.
Ahora bien, LXQt 2.4 no solo interesa por ser ligero. De hecho, su atractivo crece cuando deja de verse únicamente como “el escritorio para ordenadores viejos” y empieza a entenderse como una opción para quienes quieren un entorno simple, rápido y sin exceso de capas.
¿Merece la pena actualizar a LXQt 2.4?
Sí, especialmente si ya usas LXQt. LXQt 2.4 no es una actualización que cambie por completo tu escritorio, pero sí una versión que mejora muchos detalles pequeños: Wayland, energía, panel, QTerminal, notificaciones, Runner y sesiones.
La pregunta clave no es si LXQt 2.4 “sorprende”, porque no lo hace. La pregunta es si deja el escritorio mejor que antes. Y ahí la respuesta es bastante clara: sí.
Para usuarios actuales de LXQt
Si ya usas LXQt, esta actualización merece la pena por acumulación. No hay una sola novedad que lo cambie todo, pero sí varios ajustes que hacen que la experiencia sea más pulida.
La mejora en el plugin de volumen, la separación de sesiones X11 y Wayland, la gestión energética más clara y los retoques de QTerminal son buenos ejemplos. Son cambios de mantenimiento, sí, pero de los que tienen impacto en el uso diario.
Además, que los requisitos de Qt no hayan cambiado facilita la continuidad en distribuciones como Debian Trixie y derivadas. Para un escritorio que valora la estabilidad, esto no es un detalle menor.
Para quienes buscan un escritorio ligero en Linux
Si no usas LXQt pero estás buscando un escritorio ligero para Linux, LXQt 2.4 es una buena excusa para mirarlo con más atención. Sobre todo si vienes de escritorios más pesados o si quieres algo más simple que KDE Plasma sin abandonar el ecosistema Qt.
También puede ser una opción interesante si XFCE te gusta, pero quieres probar una alternativa basada en Qt. No esperes una experiencia tan cargada de opciones como Plasma ni una filosofía tan cerrada como GNOME. LXQt es más sobrio, más directo y más práctico.
En conjunto, LXQt 2.4 me parece una actualización honesta. No promete más de lo que ofrece. Y eso, en software, ya es bastante.
LXQt 2.4 convence más por uso que por titulares
LXQt 2.4 es una actualización discreta, pero importante para el futuro del escritorio. No trae un rediseño espectacular ni una lista interminable de novedades, pero sí mejora áreas clave: Wayland, gestión de energía, panel, sesiones, notificaciones, Runner y QTerminal.
Su mayor virtud es que no rompe con lo que LXQt ya era. Al contrario, lo refuerza. Sigue siendo un escritorio ligero, funcional y controlable, pero cada vez más moderno y coherente.
En mi caso, LXQt 2.4 me deja una sensación bastante clara: es una versión de madurez. No busca impresionar de golpe, sino convencer poco a poco. Y lo consigue precisamente porque entiende su lugar dentro del escritorio Linux.
No todo usuario necesita GNOME. No todo usuario quiere KDE Plasma. No todo usuario busca el ecosistema clásico de XFCE. Para quienes quieren un entorno gráfico ligero, basado en Qt, con mejoras constantes y sin ruido innecesario, LXQt 2.4 es una actualización muy recomendable.
Dudas de la comunidad
¿Qué es LXQt 2.4?
LXQt 2.4 es la versión 2.4.0 del entorno de escritorio LXQt, un escritorio Linux ligero, modular y basado en Qt. Esta actualización se centra sobre todo en correcciones, limpieza de código y mejoras de usabilidad repartidas por varios componentes.
¿Qué novedades trae LXQt 2.4?
Entre las novedades de LXQt 2.4 destacan mejoras en PCManFM-Qt, mejor comportamiento en Wayland con multimonitor, gestión de energía más flexible, plugin de volumen horizontal en el panel, sesiones X11 y Wayland separadas, mejoras en LXQt Runner, cambios en notificaciones y varias novedades en QTerminal.
¿LXQt 2.4 mejora Wayland?
Sí. LXQt 2.4 mejora la consistencia de los elementos del escritorio en Wayland con configuraciones multimonitor y separa los ajustes de sesión entre X11 y Wayland. También añade avances relacionados con xdg-desktop-portal-lxqt.
¿LXQt 2.4 es recomendable para equipos antiguos?
Sí, LXQt sigue siendo una opción interesante para equipos antiguos o modestos por su enfoque ligero. Aun así, el rendimiento dependerá también de la distribución, el hardware, los servicios activos y las aplicaciones utilizadas.
¿LXQt 2.4 merece la pena frente a XFCE?
Depende de lo que busques. XFCE sigue siendo una opción clásica y muy madura entre los escritorios ligeros. LXQt 2.4, en cambio, puede ser más atractivo si prefieres un escritorio ligero basado en Qt, con una experiencia modular y cada vez más preparada para Wayland.
Opinión Personal
LXQt 2.4 me parece una de esas actualizaciones que no buscan llamar la atención, pero que terminan siendo más importantes de lo que parecen. No llega con grandes promesas ni con un rediseño espectacular, y precisamente por eso creo que encaja tan bien con lo que siempre ha sido LXQt: un escritorio ligero, práctico y sin adornos innecesarios.
Personalmente, valoro mucho que el proyecto siga avanzando sin perder su esencia. Mientras otros escritorios apuestan por experiencias cada vez más complejas o visualmente ambiciosas, LXQt continúa por un camino más discreto, pero muy útil: mejorar lo que ya funciona, pulir detalles y preparar mejor el futuro, especialmente con Wayland.
Las mejoras en la gestión de energía, el panel, QTerminal o las sesiones separadas entre X11 y Wayland no son cambios revolucionarios, pero sí aportan una sensación de madurez. Son ajustes que hacen que el escritorio sea más cómodo en el día a día, sobre todo para quienes buscan rendimiento, control y sencillez.
En mi opinión, LXQt 2.4 confirma que no todos los avances tienen que ser espectaculares para ser valiosos. A veces, una buena actualización es justamente la que no rompe nada, no complica nada y simplemente hace que todo funcione un poco mejor.
¿Qué te parece LXQt 2.4? ¿Lo has probado ya o sigues prefiriendo otros escritorios como XFCE, KDE Plasma o GNOME? Te leo en los comentarios.




